María Fernanda Arbelaez.

“He aprendido a balancear bien mi vida familiar y profesional, pues ambas están en constante movimiento: Estar pendiente de mi hijo de dos años y de un área que está activa las 24 horas del día los 365 días del año no es fácil, pero es algo que hago con gusto y satisfacción”  Indica María Fernanda Arbelaez, Jefa de Sala de Control en Ciudad Colón.  María Fernanda forma parte del equipo de Interagua desde el 2007, su primer cargo fue verificadora de zona, es decir, era la persona que diligentemente verifica las fugas reportadas para realizar los cierres de válvula para ejecutar la reparación de fugas.

Con el pasar del tiempo Sala de Control se ha convertido en un portal de oportunidades. Varios gerentes y subgerentes actuales de Interagua han pasado por un cargo en dicha área, pues les otorga una visión total del funcionamiento del sistema de agua potable en la ciudad.  

Para María Fernanda, lo más difícil de trabajar en Sala de Control cuando inició fue aprender el funcionamiento de los sistemas y herramientas para el puesto. Siendo una de estas, el Sistema de Control y Adquisición de Datos, el cual muestra la información de puntos remotos en tiempo real: Cuando hay un problema (una fuga, por ejemplo) este es detectado y emite una alarma para tomar las medidas y buscar una solución efectiva para el inconveniente.

La primera imagen que uno encuentra al entrar a la sala es la de cuatro monitores grandes con los cuales  se supervisa la distribución y producción de agua en Guayaquil.  Junto a su equipo de trabajo María Fernanda realiza el seguimiento del estado de las tuberías y posibles fugas las 24 horas del día, por lo que, la observación es una habilidad fundamental a la hora de trabajar.  Cada monitor representa los esquemas de distribución, que son: recloradoras, planta de potabilización, distribución de agua potable, estaciones de bombeo, entre otros.

Interagua se encarga también de los trabajos programados, que son intervenciones en la red de agua potable de manera planificada para mejorar el servicio en la ciudad. Cuando estas acciones se llevan a cabo, se deben cerrar las válvulas para poder intervenir la red.  Todos estos reportes de cierres de válvula son comunicados al supervisor de Sala de Control, quien elabora las comunicaciones respectivas: al ser parte de una planificación, se sabe con antelación la fecha de su realización. Por lo tanto, se le notifica a los sectores afectados la fecha de interrupción para que los ciudadanos puedan realizar el abastecimiento debido.

La Sala de Control trabaja las 24 horas del día, los 365 días del año, incluso en feriados y festividades como Navidad o Semana Santa. Los supervisores se turnan para realizar la ardua labor, en 4 turnos que se distribuyen a lo largo del día. Cada uno cuenta con su propia cuadrilla, la cual se encarga de revisar las estaciones de bombeo y cierres requeridos en la ciudad, los cuales por lo general se realizan cuando la ciudadanía duerme, para así no interrumpir su jornada de trabajo permitiéndonos realizar el nuestro.